Condemning and Dismantling Systemic Racism

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June 2, 2020

Dear Faithful People of Saint Peter's Church,

We are living in the midst of one of the most challenging and distressing times. This city, this nation, our world are in the midst of a public health pandemic with its own racial, ethnic and socio-economic injustices. And now, we witness yet again the murderous realities of racism and the tattered nature of our society.

As we write this, authorities are beginning to call George Floyd's death a homicide. But well before authorities began to make their pronouncements, we and countless who saw the video footage for ourselves already knew. "I can't breathe," he said. And, like Eric Garner here in New York City, that cry was ignored. Like the cries of Trayvon Martin, Ahmaud Arbery, Breonna Taylor, and far too many black Americans, that cry was ignored.

These cries have not been ignored passively, but by individual people who must be held to account. And still more than this: these cries have been ignored systemically.

Racism is systemic and infects our society. Some may never be conscious to the consequences of systemic racism. Yet for far too many people, the insidiousness of systemic racism is a daily reality.

The work of dismantling systemic racism is the work of people of faith. God calls us to this work, even if it feels as though we have no idea how we might make but the smallest difference. True, this system has been built up over centuries and continues to be fed by powerful forces. But what is also true is this: black lives matter; our voices matter; our actions matter. Lives, voices and actions. These are filled with their own power — power to dismantle and power to build up justice, healing and hope.

We follow a God of love and justice, a God of healing and unity. We follow the one who laid down his life for others, freely and without coercion. We follow the one who embodies faith, hope and love. And it is to this that we call our national, state and city leaders, our fellow religious leaders, indeed, all persons of faith and of no faith at all. It is not simply our call. It is God's call. And we pledge ourselves to answer it.

Grace and Peace,

Pastor Fabián Arias
Pastor Jared R. Stahler


2 de junio del 2020

Queridos fieles de la Iglesia de Saint Peter’s:

Estamos viviendo en medio de uno de los momentos más desafiantes y angustiantes. Esta ciudad, esta nación, nuestro mundo se encuentran en medio de una pandemia de salud pública con sus propias injusticias raciales, étnicas y socioeconómicas. Y ahora, somos testigos una vez más de las realidades asesinas del racismo y la triste naturaleza de nuestra sociedad.

Mientras escribimos esto, las autoridades comienzan a llamar un homicidio a la muerte de George Floyd. Pero mucho antes de que las autoridades comenzaran a hacer sus declaraciones, nosotros — y muchos más — vimos el video por nosotros mismos y ya lo sabíamos. "No puedo respirar", dijo. Y, como Eric Garner aquí en la ciudad de Nueva York, ese grito fue ignorado. Al igual que los gritos de Trayvon Martin, Ahmaud Aubery, Breonna Taylor y demasiados afroamericanos — esos gritos fueron ignorados.

Estos gritos no han sido ignorados pasivamente, sino por personas individuales que deben rendir cuentas. Y aún más que esto: estos gritos han sido ignorados sistemáticamente. El racismo es sistémico e infecta nuestra sociedad. Algunos pueden nunca llegar a ser conscientes de las consecuencias del racismo sistémico. Sin embargo, para demasiadas personas, la insidiosidad del racismo sistémico es una realidad cotidiana.

El trabajo de desmantelar el racismo sistémico es el trabajo de personas de fe. Dios nos llama a este trabajo, incluso si parece que nuestros esfuerzos harán una mínima diferencia. Es cierto que este sistema se ha construido durante siglos y continúa siendo alimentado por fuerzas poderosas. Pero, lo que también es cierto es esto: las vidas de nuestros hermanos y hermanas de color importan; nuestras voces importan; nuestras acciones son importantes. Vidas, voces y acciones. Estas están llenos de su propio poder: poder para desmantelar y poder para construir justicia, sanación y esperanza.

Seguimos a un Dios de amor y justicia, un Dios de sanación y unidad. Seguimos al que dio su vida por los demás, libremente y sin coacción. Seguimos al que encarna la fe, la esperanza y el amor. Y es a esto a lo que llamamos a nuestros líderes nacionales, estatales y municipales, a nuestros compañeros líderes religiosos, de hecho, a todas las personas de fe y personas sin fe en lo absoluto. No es simplemente nuestro llamado. Es el llamado de Dios. Y nos comprometemos a responderlo.

Paz y gracia,

Pastor Fabián Arias
Pastor Jared R. Stahler

Saint Peters