Jesús dijo a Nicodemo: “Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”
El Evangelio del Señor.
¡Alabanza a ti, oh Cristo!


Reflexión del evangelio:

Para toda Cristiandad, la Cruz de Cristo es el signo y el símbolo que define nuestra de. Desde ella y en ella se concretó el plan salvífico de Dios para la humanidad.

Este domingo 16 de septiembre la Iglesia Luterana en todo el mundo celebra el día de la Santa Cruz.
Martín Lutero afirmó que la teología cristiana es la teología de la cruz más que a de tratar percibir a Dios por medio de la filosofía, la ética o la de querer justificar nuestra fe y nuestra salvación que no sea solo por los méritos de Jesús en la Cruz. Lutero decía: -Deben dejar a Dios que sea Dios y verlo donde él quiere darse a conocer.

Dios es Padre de perdón y misericordiosa. La Cruz es el signo eminente y sublime del perdón a la humanidad. La nota más expresiva de la misericordia de Dios, manifestada en su perdón. Dios nos ama porque quiere; no existe otra razón. Y a nosotros, se nos invita a que seamos generosos y gestos concretos de amor, amando a los enemigos y dando a quien no nos puede dar. Nosotros no podemos negar el perdón a nadie, porque, a todos, Dios nos ha perdonado con un gesto concreto que es su propia vida dada por amor a cada uno de nosotros.

El misterio del anonadamiento de Dios es lo que celebramos esta fiesta litúrgica de la Santa Cruz. Todo nos lleva a ver Cristo Jesús, que siendo Dios, se abajó haciéndose uno de nosotros, muriendo crucificado en una Cruz,
para mostrarnos cuál es la medida del amor de Dios hacia nosotros. Exaltar la cruz, darle este espacio y tiempo litúrgico es exaltar el amor de Dios por nosotros, es exaltar la victoria del amor y de la misericordia por sobre el pecado del hombre, el egoísmo y la muerte.

El misterio de Cristo crucificado está íntimamente unido al misterio de la encarnación de Dios. A los cristianos nos cautiva, nos cuesta creer y aceptar en nuestras vidas, el hecho de que Dios haya querido salir de sí mismo para hacerse uno como nosotros.
Nos sentimos sobrepasados, abrumados ante la presencia de un misterio tan abismal por la inmensidad del amor que lo ilumina y por la incapacidad absoluta de nuestra mente humana para abarcarlo y aceptarlo.

La contemplación de Dios hecho hombre es siempre transformante. Y uno de los momentos más fuertes de está contemplación es justamente el ver a Cristo, a Dios mismo muriendo colgado de una cruz, como un criminal, desangrándose y asfixiándose,
 
abandonado y humillado. El más grande, sin punto alguno de comparación, el creador y Señor del universo, en la condición la más humillante que pueda ser imaginada. El que es la vida misma, sufriendo en primera persona la muerte más horrenda. Y los más sorprendente de esto, es que lo hace libremente, sol porque quiso y sin rebajar en nada su divinidad.

Amigos, cuando reflexiono, medito y me pregunto sobre esta fe, que como don recibí en mi bautismo y que tiene como eje central la locura de un Dios que se entrega a la muerte y una muerte de cruz. Descubro que la única clave de comprensión es el amor. Sólo el amor explica esta entrega por propia iniciativa, sin que lo hayamos ni merecido ni pedido. Sólo porque él nos ama infinitamente, quiso venir hasta nosotros, hacerse uno como nosotros, y morir por nosotros. "Tanto amó Dios al mundo , dice Jesucristo a Nicodemo, que entregó a su hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna". Dios nos muestra que su amor hacia nosotros realmente no tiene medida.

Saben qué queridos amigos, La Cruz resume toda la teología sobre Dios, sobre el misterio de la salvación en Cristo,
sobre la vida de nosotros los cristianos. La Cruz nos representa a un Dios trascendente, pero cercano muy cercano; un Dios que ha querido vencer el mal con su propio dolor; un Cristo que es Juez y Señor, pero a la vez Siervo, que ha querido llegar a la total entrega de sí mismo, como imagen del amor y de la condescendencia de Dios; un Cristo que en su Pascua ha dado al mundo la reconciliación y la Nueva Alianza entre la humanidad y Dios.

La Cruz ilumina toda nuestra vida. Nos da esperanza. Nos enseña el camino. Nos asegura la victoria de Cristo, a través de la renuncia a sí mismo, y nos compromete a seguir el mismo estilo de vida , que es el de dar la vida por los demás, estar al servicio.

La Cruz, que para los Judíos era escándalo y para los griegos necedad nos dice hoy el Apóstol San Pablo en la carta a los Corintios. Que escandalizó también a los discípulos de Jesús y estos rechazaban la sola idea de que su maestro padeciera estos sufrimientos. Ella, la cruz, se ha convertido en nuestro mejor símbolo de victoria y esperanza, en nuestro más seguro signo de salvación.
Cruz de Cristo, que la gracia del Santo Espíritu de Dios en nuestras vidas, nos permita descubrir y ver cada día ese hermoso lugar en donde murió nuestro Señor para darnos luz eterna y librarnos de todo mal.

Cruz de Cristo, que podamos ser sanados de nuestra ceguera de la fe y miremos a lo alto y al verte clavo en la cruz, descubramos y vivamos nuestra salvación y nuestra felicidad eterna

GRACIAS Salvador eterno, por la cruz y en la cruz, rescataste nuestras vidas por medio de tu vida.
GRACIAS P Dios del amor, por la cruz y en la cruz, no te importo la muerte para que nosotros tengamos la vida eterna.

AYUDANOS a vivir una vida conforme a la voluntad de Dios por medio de tu sacrificio.
AYUDANOS a no callar nunca el mensaje verdadero por nuestro CRISTO que nunca lo cayó. Y danos la fuerzas de ser tus discípulos que aprendamos a dar la vida por los demás como tu los haz hecho. Amén.

Que tengan una semana llena de alegrías y bendiciones.