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Misa en español
Fifteenth Sunday after Pentecost
September 9, 2012
 
Jesús decidió irse hacia las tierras de Tiro. Entró en una casa, y su intención era que nadie lo supiera, pero no logró pasar inadvertido. Una mujer, cuya hija estaba en poder de un espíritu malo, se enteró de su venida y fue en seguida a arrodillarse a sus pies. Esta mujer era de habla griego y de raza sirofenicia, y pidió a Jesús que echara al demonio de su hija. Jesús le dijo: «Espera que se sacien los hijos primero, pues no está bien tomar el pan de los hijos para echárselo a los perritos.» Pero ella le respondió: «Señor, los perritos bajo la mesa comen las migajas que dejan caer los hijos.» Entonces Jesús le dijo: «Puedes irte; por lo que has dicho el demonio ya ha salido de tu hija.» Cuando la mujer llegó a su casa, encontró a la niña acostada en la cama; el demonio se había ido. Saliendo de las tierras de Tiro, Jesús pasó por Sidón y, dando la vuelta al lago de Galilea, llegó al territorio de la Decápolis. Allí le presentaron un sordo que hablaba con dificultad, y le pidieron que le impusiera la mano. Jesús lo apartó de la gente, le metió los dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. En seguida levantó los ojos al cielo, suspiró y dijo: «Effetá», que quiere decir: «Abrete. »
Al instante se le abrieron los oídos, le desapareció el defecto de la lengua y comenzó a hablar correctamente. Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más insistía, tanto más ellos lo publicaban. Estaban fuera de sí y decían muy asombrados: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.» El Evangelio del Señor.
¡Alabanza a ti, oh Cristo!


Reflexión del evangelio
Una lección de Fe:

Amigos, en la liturgia del domingo pasado 2 de Septiembre, el evangelista Marcos en el capitulo 7 comenzó a contarnos algunos momentos y hechos de la vida de Jesús en su ministerio. Este domino y los siguientes domingos hasta la fiesta de Cristo Rey a fines de noviembre seguiremos escuchándolo a Marcos.

En el evangelio de hoy, seguramente mientras los orgullosos fariseos de los que nos hablaba el domingo pasado, seguirán estando muy
preocupados y atentos a formalidades y ritualismos religiosos sin dar importancia a la espiritualidad del individuo; Jesús en este domingo 9 de septiembre, manifiesta su compasión por los pobres pecadores humildes, que miran a Él por “el pan de los hijos”. Él sigue buscando y salvando lo que había perdido
En este evangelio de hoy, Marcos apunta toda la artillería con la que cuenta para hacernos ver que la FE es lo único que necesitamos para que Jesús nos cure y salve de nuestras heridas y miserias. En este relato se marca al máximo la fuerza que tiene la fe para que Dios obre en nosotros, se insiste en que la comunidad cristiana está siendo recreada constantemente por la fe, la fe es la base y el fundamento, el principio y el final de cualquier comunidad que se precie de serlo. La cananea es el ejemplo más grande del evangelio de cómo se puede torcer la voluntad de Dios cuando se insiste con fe, más allá de las pícaras respuestas de esta mujer, está lo acertado y desesperado de su fe. Ese es el eje del relato, eso es lo que lleva a Jesús a decir: «Puedes irte; por lo que has dicho el demonio ya ha salido de tu hija.».
El sordomudo es un signo de lo que somos como comunidad, de lo que es la Iglesia. Necesitamos que Jesús imponga sus manos sobre nosotros, que meta sus dedos en nuestras orejas y que su saliva toque nuestra lengua. Así el “Efatá”, se realizará en nosotros.

La comunidad de Marcos está sorda por el dolor, muda por la parálisis del temor, silenciada por la barbarie de los sanguinarios; y necesita ella, venida de los paganos, que se le enseñe a creer de nuevo, que se le abran los oídos y escuche el mensaje de la Buena Noticia, que su lengua se le suelte y los mudos, que no dan testimonio, sean predicadores del Reino.

Pero volvamos a esta mujer que el Evangelio de hoy, nos trae, donde se destaca la fe de esta gentil frente al fariseísmo judío. Esta mujer sirofenicia (Cananea), nos muestra lo que es tener una fe firme. Es además un verdadero ejemplo de paciencia y perseverancias, por que con las cosas de Dios, hay que tener paciencia.
Y también esta sufrida mujer, nos enseña a no desanimarnos cuando parece que Dios no atiende de inmediato nuestras peticiones y creemos que El nos esta probando nuestra fe.

Tener FE y dejarse tocar por Jesús. Hemos de darnos cuenta que la fe tiene un aspecto de humildad. La esencia de la fe es la confianza plena en el otro, que es el opuesto de depender de uno mismo. Nos cuesta a todos pedir favores. Preferimos ser autosuficientes. ¿No te has sentido humillado alguna vez de pedir ayuda a alguien? La fe atenta contra nuestro orgullo.
Pero cuando uno esta desesperado como esta mujer cananea, dejamos el orgullo al lado, nos humillamos y nos acudimos a Jesús. Dejamos toda pretensión al lado, reconocemos nuestra inutilidad e impotencia, y esta es la buena tierra para cultivar la fe.
La fe es la dependencia, la entrega de uno mismo al otro, la confianza plena en el Otro.

La fe tiene un objeto. La mujer grita: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí!”. Todos estos títulos son títulos de soberanía y autoridad.
Y cuando nos enfocamos en la soberanía plena de Dios, que le corresponde, nos sentimos humillados. Pero la realidad es que Dios ejerce su soberanía en un contexto de amor. Jesús ama a esta mujer. Ella le ve como aquel que todo lo puede y se enfoca su fe en él como soberano, pero seguramente no termina allí. A través de la humildad, que es necesaria para la fe, descubrimos un amor profundo, incondicional que nos acepta y nos transforma.

Queridos amigos, si algo hemos aprendido de ésta lección, es sobre la perseverancia en la FE, la cual es confianza en DIOS, y en la oración.

La oración muestra como el ser humano depende de DIOS.
La oración reconoce que el ser humano no puede hacerlo por sus propios méritos.
La oración reconoce que el ser humano es débil, y necesita la ayuda DIVINA todo el tiempo.
La oración reconoce que los seres humanos necesitamos de un SALVADOR.
La fe, la humildad y la paciencia, nos permiten hacer que Dios reine en nuestras vidas y así dejar que el transforme y nos sane todo nuestro ser.

Que tengan una semana llena de alegrías y bendiciones.